El arte del humanismo, más conocido como “Renacimiento”, reprodujo
estéticamente esta nueva fascinación y estima por del individuo. Las
figuras de cuerpo entero expresan un goce sin tapujos ante la forma
humana. Ellas reflejan el gran optimismo de aquel tiempo sobre el
hombre. Se trata de un arte burgués, humanista y antropocentrista.
De la misma forma que para el intelectual humanista la exaltación de lo
bello es inseparable de la exaltación de lo verdadero, para el artista
del Renacimiento, el hombre es la medida de todo. Y en este caso es
también la Antigüedad clásica la que se rescata como modelo de creación.
Había, entonces, que rescatar la belleza y la simetría tan cultivadas
por los artistas griegos y romanos. Al momento de levantar un palacio,
esculpir una figura o pintar un cuadro, había que respetar los órdenes
clásicos y las proporciones del cuerpo humano.
Los artistas del renacimiento dejan de lado al gótico, caracterizado por
las ojivas y las torres en forma de aguja, por un estilo inspirado en
las construcciones de la Antigüedad. Ahora van a predominar las líneas
horizontales, el uso del medio punto, el frontis triangular y las
columnas clásicas.
La pintura mural, o los frescos, sigue gozando de gran importancia pues
se dirige a las masas y no solamente a unos pocos como la pintura de
caballete, el cuadro, que también se extiende. Por su parte, muchos
escultores tratan de imitar los modelos clásicos, incluso recreando las
figuras de los antiguos dioses paganos o escenas de la mitología griega.
Si bien es cierto la mayor cantidad de obras reflejaron temas
religiosos, el renacimiento también dio paso a los temas profanos o
mundanos. La representación del paisaje, con el uso debido de la
perspectiva, o del retrato, tan deseado por políticos o damas de la
aristocracia, van a abundar en la temática renacentista.
El Renacimiento también se caracterizó por el prestigio que adquirió el
arte y el artista. Los artistas estaban organizados en gremios de
artesanos y gozaron inicialmente de la misma posición social de los
comerciantes. Pero al final habrían de alcanzar un honor y un prestigio
muchísimo mayor que el de sus predecesores griegos o romanos.
Recordemos, por ejemplo, que las 9 musas del mundo clásico omitieron a
todas las artes visuales.
Otro ideal de los artistas del Renacimiento fue buscar una síntesis de
lo pagano con lo cristiano. En otras palabras: cristianizar la cultura
pagana. El ejemplo de “La Piedad” de Miguel Ángel es muy ilustrativo. El
estilo es pagano pero el tema es cristiano.
Es conveniente destacar que el Renacimiento produjo tal riqueza
artística que superó a la misma Antigüedad, de lo que estaban
orgullosamente conscientes sus propios representantes. En contrapartida,
las conquistas intelectuales y teóricas del humanismo no produjeron un
conjunto de obras comparable al del mundo antiguo. Además, las ideas del
humanismo sólo pudieron ser leídas por una élite intelectual muy
reducida.
El Renacimiento contó además con otra ventaja: su arte fue adoptado de
forma entusiasta por la misma Iglesia. Por ello sabemos que muchos
artistas trabajaron no sólo en la remodelación del Vaticano sino en el
embellecimiento o construcción de muchas iglesias en Italia y el resto
de Europa.
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