martes, 29 de mayo de 2012

Humanismo y Renacimiento:Factores que favorecieron el humanismo

Después de grandes debates y polémicas, a partir del siglo XV el movimiento humanista se vio favorecido por varios factores:
  • La emigración de sabios bizantinos: debido a que el Imperio bizantino estaba siendo asediado por los turcos, muchos de ellos buscaron refugio en Europa Occidental, especialmente en Italia, llevando con ellos textos griegos, promoviendo la difusión de la cultura, los valores y el idioma griego. Por ejemplo, Manuel Crisoloras, erudito griego de Constantinopla, que enseñó griego en Florencia desde el año 1396 al 1400 y escribió para uso de sus discípulos la obra Cuestiones de la Lengua griega, basándose en la hay que prepararse fisicamente para cuando venga el ejercito español Gramática de Dionisio Tracio; su discípulo Leonardo Bruni (1370-1444) fue el primero que hizo traducciones del griego al latín a gran escala, como también Ambrosio Traversario, quien además recomendó a Cosme de Médici que adquiriera doscientos códices griegos de Bizancio o Francesco Filelfo, que se llevó el mismo muchos otros.
  • La invención de la imprenta: este invento de Gutenberg permitió el abaratamiento del costo y la difusión de los libros, garantizando la difusión masiva de las ideas humanistas y la aparición del sentido crítico contra el magister dixit o argumento de autoridad medieval.
  • La llegada al solio pontificio de Tomas Parentucelli, (Papa Nicolás V) y de Eneas Silvio Piccolomini, (Pío II) convierte a Roma en uno de los grandes focos del Humanismo.
  • La acción de los mecenas: los mecenas eran personas que con su protección política, con su aprecio por el saber antiguo, con su afán coleccionista o con la remuneración económica a los humanistas para que se establecieran o costearan sus obras en la imprenta, facilitaron el desarrollo del Humanismo. Estas personas reunían obras clásicas y llamaban a eruditos conocedores de la literatura griega y romana; por si eso fuera poco, los acogían en sus palacios. Entre los mecenas más destacados sobresalen: la familia de los Médici de Florencia Lorenzo de Médicis, llamado el Magnífico y su hermano Juliano de Médicis, los pontífices romanos Julio II y León X, Cristina de Suecia.
  • La creación de universidades, escuelas y academias: las universidades (como la de Alcalá de Henares, Lovaina, etc.) y las escuelas del siglo XV contribuyeron en gran parte a la expansión del Humanismo por toda Europa.

Humanismo y Renacimiento:Rasgos del humanismo

  • Estudio filológico de las lenguas e interés por la recuperación de la cultura de la Antigüedad clásica.
  • Creaciones artísticas basadas en la imitación o mímesis de los maestros de la civilización grecolatina.
  • El antropocentrismo o consideración de que el hombre es importante, su inteligencia el valor superior, al servicio de la fe que le une con el Creador.
  • Se restaura la fe en el hombre contemporáneo porque posee valores importantes capaz de superar a los de la Antigüedad Clásica.
  • Se vuelve a apreciar la fama como virtud de tradición clásica, el esfuerzo en la superación, y el conocimiento de lo sensorial.
  • La razón humana adquiere valor supremo.
  • En las artes se valora la actividad intelectual y analítica de conocimiento. En pintura, mediante la perspectiva, se unifica con un punto de fuga racional la escala antes expresionista de las figuras.
  • Se ponen de moda las biografías de Plutarco y se proponen como modelos, frente al guerrero medieval, al cortesano y al caballero que combina la espada con la pluma.
  • Se ve como legítimo el deseo de fama, gloria, prestigio y poder (El príncipe, de Maquiavelo), valores paganos que mejoran al hombre. Se razona el daño del pecado que reducen al hombre al compararlo con Dios y degradan su libertad y sus valores según la moral cristiana y la escolástica.
  • El comercio no es pecado y el Calvinismo aprecia el éxito económico como señal de que Dios ha bendecido en la tierra a quien trabaja.
  • El Pacifismo o irenismo: el odio por todo tipo de guerra.
  • El deseo de la unidad política y religiosa de Europa bajo un sólo poder político y un solo poder religioso separado del mismo: se reconoce la necesidad de separar moral y política; autoridad eterna y temporal.
  • El equilibrio en la expresión, que debe ser clara, y no recargada ni conceptuosa: «El estilo que tengo me es natural y, sin afectación ninguna, escribo como hablo; solamente tengo cuidado de usar vocablos que signifiquen bien lo que quiero decir, y dígolo cuanto más llanamente me es posible porque, a mi parecer, en ninguna lengua está bien la afectación.» (Juan de Valdés).
  • La idealización y estilización platónica de la realidad. Se pinta la realidad mejor de lo que es, se la ennoblece (nobilitare).
  • El arte humanista toma la materia popular y la selecciona para transformarla en algo estilizado e idealizado, de la misma manera que la novela pastoril recrea una vida campestre desprovista de las preocupaciones habituales al campesino. En el arte humanista no hay lugar para las manifestaciones vulgares de la plebe que se verán más tarde en el siglo XVII con el Barroco.
  • El optimismo frente al pesimismo y milenarismo medievales. Existe fe en el hombre: la idea de que merece la pena pelear por la fama y la gloria en este mundo incita a realizar grandes hazañas y emular las del pasado. La fe se desplaza de Dios al hombre.
  • El retorno a las fuentes primigenias del saber, la lectura de los clásicos en los textos originales y no a través de la opinión que dieron sobre ellos los Santos Padres y la religión católica.
  • La lógica aristotélica frente al argumento de autoridad medieval: la imprenta multiplica los puntos de vista y los debates, enriqueciendo el debate intelectual y la comunicación de las ideas. Se ponen de moda los géneros del diálogo y la epístola, todo lo que suponga comunicación de ideas. Se propone la libre interpretación de la Biblia y su traducción a las lenguas vulgares (Lutero) frente a que solo sea interpretada por la Iglesia Católica.
  • Ginecolatría, alabanza y respeto por la mujer. Por ejemplo, el cuerpo desnudo de la mujer en el arte medieval representaba a Eva y al pecado; para los artistas humanistas del Renacimiento representa el goce epicúreo de la vida, el amor y la belleza (Venus).
  • Búsqueda de una espiritualidad más humana, interior, (devotio moderna, erasmismo), más libre y directa y menos externa y material.
  • El reconocimiento de los valores humanos acabando con la Inquisición y el poderío de la Iglesia
En sus comienzos, el humanismo es un movimiento regenerador y en sus principios básicos se encuentra ya bosquejado en tiempos muy anteriores, por ejemplo, en las obras de Isócrates, que se impuso una labor de regeneración parecida en la Grecia del siglo IV a. C. En tiempos modernos se encuentra estrechamente ligado al Renacimiento y se benefició de la diáspora de los maestros bizantinos de griego que difundieron la enseñanza de esta lengua, muy rara hasta entonces, tras la caída de Constantinopla en poder de los turcos en 1453; la imprenta y el abaratamiento de los libros subsiguiente facilitó esta difusión fuera del ámbito eclesiástico; por entonces el término humanista servía exclusivamente para designar a un profesor de lenguas clásicas. Se revitalizó durante el siglo XIX dando nombre de un movimiento que no sólo fue pedagógico, literario, estético, filosófico y religioso, sino que se convirtió en un modo de pensar y de vivir vertebrado en torno a una idea principal: en el centro del Universo está el hombre, imagen de Dios, criatura privilegiada, digna sobre todas las cosas de la Tierra (antropocentrismo). Posteriormente, en especial en España durante la segunda mitad del siglo XVI, el antropocentrismo se adulteró en forma de un cristocentrismo que proponía la ascética y la mística como formas de vida que condujeron al desengaño barroco, que desvirtuó durante el siglo XVII este movimiento en un principio renovador impidiendo abrir nuevos horizontes.

La escuela de Atenas, fresco de Rafael.

Humanismo y Renacimiento: Literatura Renacentista

La renovación general en el conocimiento que comenzó en Europa tras el descubrimiento del «mundo nuevo» en 1492 trajo consigo una nueva concepción de la ciencia y la investigación y formas distintas de hacer arte.
Surgió por entonces una forma literaria que luego desembocaría en la novela, que cobró renombre en los siglos posteriores. Una de las más conocidas de esta primera época es la Utopía de Tomás Moro.
Las obras dramáticas de entretenimiento (opuestas al propósito moralizante) volvieron al escenario. William Shakespeare es el dramaturgo más notable, pero hubo muchos más, como Christopher Marlowe, Molière, y Ben Jonson.
Del siglo XVI al XVIII los ejecutantes de la Commedia dell'arte improvisaban en las calles de Italia y de Francia, pero algunas de las obras fueron escritas. Tanto las obras improvisadas como las escritas con base en un esquema tuvieron influencia sobre la literatura de la época, particularmente sobre el trabajo de Molière. Shakespeare y Robert Armin, que retomaron los bufones y jugadores para crear nuevas comedias. Todos los papeles, incluso los femeninos, eran representados por hombres, eso cambiaría primero en Francia y luego en Inglaterra también, hacia fines del siglo XVII.

Humanismo y Renacimiento: Etapas del arte Renacentista

Diferentes etapas históricas marcan el desarrollo del Renacimiento:
La primera tiene como espacio cronológico todo el siglo XV, es el denominado Quattrocento, y comprende el Renacimiento temprano que se desarrolla en Italia.
La segunda, surge en el siglo XVI, se denomina Cinquecento, y su dominio artístico queda referido al Clasicismo o Renacimiento pleno, que se centra en el primer cuarto del siglo. En esta etapa surgen las grandes figuras del Renacimiento en las artes: Leonardo, Miguel Ángel, Rafael. Es el apogeo del arte renacentista. Este periodo desemboca hacia 1520-1530 en una reacción anticlásica que conforma el Manierismo, que dura hasta el final del siglo XVI.
Mientras que en Italia se estaba desarrollando el Renacimiento, en el resto de Europa se mantiene el Gótico en sus formas tardías, situación que se va a mantener, exceptuando casos concretos, hasta comienzos del siglo XVI.
En Italia el enfrentamiento y convivencia con la Antigüedad grecorromana, considerada como un legado nacional, proporcionó una amplia base para una evolución estilística homogénea y de validez general. Por ello, allí, es posible su surgimiento y precede a todas las demás naciones.
Fuera de Italia, el desarrollo del Renacimiento dependerá constantemente de los impulsos marcados por Italia. Artistas importados desde Italia o formados allí, hacen el papel de verdaderos transmisores. Monarcas como Francisco I en Francia o Carlos V y Felipe II en España imponen el nuevo estilo en las construcciones que patrocinan, influyendo en los gustos artísticos predominantes y convirtiendo el Renacimiento en una moda.
Por otra parte, los supuestos históricos que permitieron desarrollar el nuevo estilo Renacentista se remontan al siglo XIV cuando, con el Humanismo, progresa un ideal individualista de la cultura y un profundo interés por la literatura clásica, que acabaría dirigiendo, forzosamente, la atención sobre los restos monumentales clásicos.
Italia en ese momento está integrada por una serie de estados entre los que destacan Venecia, Florencia, Milán y los Estados Pontificios. La presión que se ejerce desde el exterior, sobre todo por parte de Francia y España, impidió que, como en otras naciones, se desarrollara la unión de los reinos o estados; sin embargo, sí se produjo el fortalecimiento de la conciencia cultural de los italianos. Desde estos supuestos fueron las ciudades, concebidas como ciudades-estado, las que se convierten en centros de renovación artística.
En Florencia el desarrollo de una rica burguesía ayuda al despliegue de las fuerzas del Renacimiento, la ciudad se convierte en punto de partida del nuevo estilo, y surgen, bajo la protección de los Médicis, las primeras obras que desde aquí se van a extender al resto de Italia.

David de Miguel Ángel. Diseñada y ejecutada para presidir la plaza principal de Florencia, se trata de una estudiada alegoría política bajo la apariencia del tema cristiano. La visión resulta amplificada por las dimensiones colosales de la estatua, pensada para no perderse en el espacio de la plaza. Hoy en día la sustituye una copia, estando el original en la Academia florentina.

Humanismo y Renacimiento: Desarrollo del Renacimiento

Históricamente, el Renacimiento es contemporáneo de la era de los Descubrimientos y las conquistas ultramarinas. Esta «era» marca el comienzo de la expansión mundial de la cultura europea, con los viajes portugueses y el descubrimiento de América por parte de los españoles, lo cual rompe la concepción medieval del mundo, fundamentalmente teocéntrica. El fenómeno renacentista comienza en el siglo XIV y no antes, aunque al tratarse de un proceso histórico, se elige un momento arbitrariamente para determinar cronológicamente su comienzo, pero lo cierto es que se trata de un proceso que hunde sus raíces en la Baja Edad Media y va tomando forma gradualmente.
El desmembramiento de la cristiandad con el surgimiento de la Reforma protestante, la introducción de la imprenta, entre 1460 y 1480, y la consiguiente difusión de la cultura fueron uno de los motores del cambio. El determinante, sin embargo, de este cambio social y cultural fue el desarrollo económico europeo, con los primeros atisbos del capitalismo mercantil. En este clima cultural de renovación, que paradójicamente buscaba sus modelos en la Antigüedad Clásica, surgió a principios del siglo XV un renacimiento artístico en Italia, de empuje extraordinario, que se extendería de inmediato a otros países de Europa.
El artista tomó conciencia de individuo con valor y personalidad propios, se vio atraído por el saber y comenzó a estudiar los modelos de la antigüedad clásica a la vez que investigaba nuevas técnicas (claroscuro en pintura, por ejemplo). Se desarrollan enormemente las formas de representar la perspectiva y el mundo natural con fidelidad; interesan especialmente en la anatomía humana y las técnicas de construcción arquitectónica. El paradigma de esta nueva actitud es Leonardo da Vinci, personalidad eminentemente renacentista, quien dominó distintas ramas del saber, pero del mismo modo Miguel Ángel Buonarroti, Rafael Sanzio, Sandro Botticelli y Bramante fueron artistas conmovidos por la imagen de la Antigüedad y preocupados por desarrollar nuevas técnicas escultóricas, pictóricas y arquitectónicas, así como por la música, la poesía y la nueva sensibilidad humanística. Todo esto formó parte del renacimiento en las artes en Italia.
Mientras surgía en Florencia el arte del Quattrocento o primer Renacimiento italiano, así llamado por desarrollarse durante los años de 1400 (siglo XV), gracias a la búsqueda de los cánones de belleza de la antigüedad y de las bases científicas del arte, se produjo un fenómeno parecido y simultáneo en Flandes (especialmente en pintura), basado principalmente en la observación de la vida y la naturaleza y muy ligado a la figura de Tomás de Kempis y la «devotio moderna», la búsqueda de la humanidad de Cristo. Este Renacimiento nórdico, conjugado con el italiano, tuvo gran repercusión en la Europa Oriental (la fortaleza moscovita del Kremlin, por ejemplo, fue obra de artistas italianos).
La segunda fase del Renacimiento, o Cinquecento (siglo XVI), se caracterizó por la hegemonía artística de Roma, cuyos papas (Julio II, León X, Clemente VII y Pablo III, algunos de ellos pertenecientes a la familia florentina de los Médici) apoyaron fervorosamente el desarrollo de las artes, así como la investigación de la Antigüedad Clásica. Sin embargo, con las guerras de Italia muchos de estos artistas, o sus seguidores, emigraron y profundizaron la propagación de los principios renacentistas por toda Europa Occidental.
Durante la segunda mitad del siglo XVI empezó la decadencia del Renacimiento, que cayó en un rígido formalismo, y tras el Manierismo dejó paso al Barroco.

Humanismo y Renacimiento: Caracteristicas del Renacimiento

De forma genérica se pueden establecer las características del Renacimiento en:
  • La vuelta a la Antigüedad. Resurgirán tanto las antiguas formas arquitectónicas, como el orden clásico, la utilización de motivos formales y plásticos antiguos, la incorporación de antiguas creencias, los temas de mitología, de historia, así como la adopción de antiguos elementos simbólicos. Con ello el objetivo no va a ser una copia servil, sino la penetración y el conocimiento de las leyes que sustentan el arte clásico.
  • Surgimiento de una nueva relación con la Naturaleza, que va unida a una concepción ideal y realista de la ciencia. La matemática se va a convertir en la principal ayuda de un arte que se preocupa incesantemente en fundamentar racionalmente su ideal de belleza. La aspiración de acceder a la verdad de la Naturaleza, como en la Antigüedad, no se orienta hacía el conocimiento de fenómeno casual, sino hacía la penetración de la idea.
  • El Renacimiento hace al hombre medida de todas las cosas. Presupone en el artista una formación científica, que le hace liberarse de actitudes medievales y elevarse al más alto rango social.
Los supuestos históricos que permitieron desarrollar el nuevo movimiento se remontan al siglo XIV cuando, con el Humanismo, progresa un ideal individualista de la cultura y un profundo interés por la literatura clásica, que acabaría dirigiendo la atención sobre los restos monumentales y las obras literarias y tratados clásicos.
Italia en ese momento está integrada por una serie de estados entre los que destacan Venecia, Florencia, Milán, los Estados Pontificios y Nápoles. La presión que se ejercía desde el exterior impidió que, como en otras naciones, se desarrollara la unión de los reinos o estados; sin embargo, sí se produjo el fortalecimiento de la conciencia cultural de los italianos.
Desde estos supuestos fueron las ciudades las que se convierten en centros de renovación artística, científica, y, en último término, de las costumbres e ideas de toda la sociedad.
En Florencia, el desarrollo de una rica burguesía ayudó al despliegue de las fuerzas del Renacimiento; la ciudad se convirtió en punto de partida del movimiento, y surgen, bajo la protección de los Médicis, las primeras obras de arte del nuevo estilo que desde aquí se va a extender al resto de Italia, primero, y después a toda Europa.

Humanismo y Renacimiento: Definicion Renacimiento

Renacimiento es el nombre dado a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa Occidental en los siglos XV y XVI. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque también se produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como humanas. Italia fue el lugar de nacimiento y desarrollo de este movimiento.
El Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo.
El nombre «renacimiento» se utilizó porque este movimiento retomaba ciertos elementos de la cultura clásica. El término simboliza la reactivación del conocimiento y el progreso tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, el interés por las artes, la política y las ciencias, sustituyendo el teocentrismo medieval por cierto antropocentrismo.
El historiador y artista Giorgio Vasari había formulado una idea determinante, el nuevo nacimiento del arte antiguo, que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista.
De hecho, el Renacimiento rompió, conscientemente, con la tradición artística de la Edad Media, a la que calificó como un estilo de bárbaros, que más tarde recibirá el calificativo de gótico. Con la misma conciencia, el movimiento renacentista se opuso al arte contemporáneo del norte de Europa.
Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significó una «ruptura» con la unidad estilística que hasta ese momento había sido «supranacional».
Sobre el significado del concepto de Renacimiento y sobre su cronología se ha discutido muchísimo; generalmente, con el término «humanismo» se indica el proceso innovador, inspirado en la Antigüedad clásica y en la consolidación de la importancia del hombre en la organización de las realidades histórica y natural que se aplicó en los siglos XV y XVI.
El Renacimiento no fue un fenómeno unitario desde los puntos de vista cronológico y geográfico. Su ámbito se limitó a la cultura europea y a los territorios americanos recién descubiertos, a los que las novedades renacentistas llegaron tardíamente. Su desarrollo coincidió con el inicio de la Edad Moderna, marcada por la consolidación de los Estados europeos, los viajes transoceánicos que pusieron en contacto a Europa y América, la descomposición del feudalismo, el ascenso de la burguesía y la afirmación del capitalismo. Sin embargo, muchos de estos fenómenos rebasan por su magnitud y mayor extensión en el tiempo el ámbito renacentista.


Humanismo y Renacimiento:Características filosóficas

1. Una de las características más notables del Renacimiento es el antropocentrismo, lo que supone una valoración no sólo de la personalidad del ser humano, sino también de su individualidad.

2. También el naturalismo irá asociado al desarrollo del Renacimiento. Se destacan los aspectos naturales del hombre versus los aspectos sobrenaturales. Es algo de lo que encuentran los renacentistas que "vuelven" a Aristóteles: la separación del universo y de Dios y la exaltación de la naturaleza; al igual que los que se "vuelven" hacia Platón, buscando una religiosidad natural y la exaltación del hombre y de su libertad (el hombre no es malo, es ignorante, no necesita, pues, la gracia divina para su redención).

3. Bacon, Copérnico, Galileo, Kepler, son figuras centrales en el desarrollo de la ciencia, que supondrá la destrucción de la imagen ptolomeica del mundo, inspirada en el universo cerrado y geocéntrico de las dos esferas; la creciente y progresiva matematización de la naturaleza y el desarrollo del método experimental serán dos de las bazas más significativas de su triunfo.

4. El Renacimiento supone pues el renacer del espíritu de libertad de un ser humano que se quiere inserto en la naturaleza y en la historia.

Humanismo y Renacimiento:Principales corrientes filosóficas del Renacimiento

a) Platonismo.
b) Aristotelismo averroista (Padua, un solo entendimiento) y Aristotelismo alejandrino (Alejandro de Afrodisia, muchos entendimientos).
c) Estoicismo, epicureísmo, escepticismo.
d) Naturalismo: Bruno, Telesio, Campanella.
e) A ellas hay que sumar la actividad científica representada por Copérnico, Galileo y Kepler, en lo que supondrá la renovación de la concepción del Universo.

lunes, 28 de mayo de 2012

Humanismo y Renacimiento: Esquema

Época Moderna: Humanismo y Renacimiento

El Quinto capítulo, trata sobre la Edad Moderna, lo más reciente, lo que lleva poco tiempo… A continuación, un esquema claro y simple con lo más importante de la Época Moderna:
Comparto un resumen con los acontecimientos más importantes en la Edad Moderna realizado con el solo
objeto de dar al estudiante una idea principal de lo ocurrido en aquella etapa de la historia.
Se extiende desde la Toma de Constantinopla por los turcos en 1453 hasta la Revolución Francesa en 1789, es un período de casi 350 años. Los turcos en el 1300 conquistan Asia Menor bajo el mando del Sultán, Osman (de ahí el nombre Otomano). Su hijo Orjàn logra armar un poderoso ejército, como una especie de legión extranjera, y conquista mayores territorios en la zona de los Balcanes. Muchos católicos de esos territorios se convierten al islamismo. En 1389 los turcos vencen a los serbios (católicos) en el Campo de Mirlos, como venganza por la muerte de Sultán en manos de un terrorista serbio. Esa batalla es considerada sagrada por los serbios y aun hoy la recuerdan. Tampoco perdonan a las familias que en aquel momento se convirtieron a la religión musulmana.
En 1453 toman Constantinopla, dando lugar a la caída definitiva del Imperio Romano de Oriente, los historiadores dan con este acontecimiento como finalizada la Historia Antigua. El Imperio Otomano perdurará hasta el final de la Primera Guerra Mundial en 1918.

Humanismo y Renacimiento: Video



Humanismo y Renacimiento: Arte del Humanismo

El arte del humanismo, más conocido como “Renacimiento”, reprodujo estéticamente esta nueva fascinación y estima por del individuo. Las figuras de cuerpo entero expresan un goce sin tapujos ante la forma humana. Ellas reflejan el gran optimismo de aquel tiempo sobre el hombre. Se trata de un arte burgués, humanista y antropocentrista.

De la misma forma que para el intelectual humanista la exaltación de lo bello es inseparable de la exaltación de lo verdadero, para el artista del Renacimiento, el hombre es la medida de todo. Y en este caso es también la Antigüedad clásica la que se rescata como modelo de creación. Había, entonces, que rescatar la belleza y la simetría tan cultivadas por los artistas griegos y romanos. Al momento de levantar un palacio, esculpir una figura o pintar un cuadro, había que respetar los órdenes clásicos y las proporciones del cuerpo humano.

Los artistas del renacimiento dejan de lado al gótico, caracterizado por las ojivas y las torres en forma de aguja, por un estilo inspirado en las construcciones de la Antigüedad. Ahora van a predominar las líneas horizontales, el uso del medio punto, el frontis triangular y las columnas clásicas.

La pintura mural, o los frescos, sigue gozando de gran importancia pues se dirige a las masas y no solamente a unos pocos como la pintura de caballete, el cuadro, que también se extiende. Por su parte, muchos escultores tratan de imitar los modelos clásicos, incluso recreando las figuras de los antiguos dioses paganos o escenas de la mitología griega.

Si bien es cierto la mayor cantidad de obras reflejaron temas religiosos, el renacimiento también dio paso a los temas profanos o mundanos. La representación del paisaje, con el uso debido de la perspectiva, o del retrato, tan deseado por políticos o damas de la aristocracia, van a abundar en la temática renacentista.

El Renacimiento también se caracterizó por el prestigio que adquirió el arte y el artista. Los artistas estaban organizados en gremios de artesanos y gozaron inicialmente de la misma posición social de los comerciantes. Pero al final habrían de alcanzar un honor y un prestigio muchísimo mayor que el de sus predecesores griegos o romanos. Recordemos, por ejemplo, que las 9 musas del mundo clásico omitieron a todas las artes visuales.

Otro ideal de los artistas del Renacimiento fue buscar una síntesis de lo pagano con lo cristiano. En otras palabras: cristianizar la cultura pagana. El ejemplo de “La Piedad” de Miguel Ángel es muy ilustrativo. El estilo es pagano pero el tema es cristiano.

Es conveniente destacar que el Renacimiento produjo tal riqueza artística que superó a la misma Antigüedad, de lo que estaban orgullosamente conscientes sus propios representantes. En contrapartida, las conquistas intelectuales y teóricas del humanismo no produjeron un conjunto de obras comparable al del mundo antiguo. Además, las ideas del humanismo sólo pudieron ser leídas por una élite intelectual muy reducida.

El Renacimiento contó además con otra ventaja: su arte fue adoptado de forma entusiasta por la misma Iglesia. Por ello sabemos que muchos artistas trabajaron no sólo en la remodelación del Vaticano sino en el embellecimiento o construcción de muchas iglesias en Italia y el resto de Europa.

Humanismo y Renacimiento: fuera de Italia

Desde finales del siglo XV la difusión, gracias a la imprenta, de publicaciones relacionadas con técnicas artísticas desarrolladas en Italia y por el viaje fuera de la península de algunos artistas italianos que son requeridos por príncipes o monarcas, se difunde el Renacimiento por toda Europa.

Sin embargo esta difusión traerá algunos contratiempos. Por lo general va a sufrir resistencia y algunas adaptaciones a las tradiciones artísticas locales. Por lo tanto este “renacimiento” varía según cada país. Por ejemplo en Holanda la influencia italiana choca con una rica tradición, el arte flamenco del siglo XV, muy rico e innovador, representado entre otros por Juan van Eyck , el Bosco y Brueghel.

En Francia, hacia mediados del siglo XVI, se forma un estilo clásico propiamente francés que combina la técnica greco-latina, el Renacimiento italiano y las tradiciones locales. Algo parecido ocurre en Alemania con Alberto Durero, magnífico dibujante, y Lucas Cranach.

Finalmente, en España es Felipe II quien manda a construir el monasterio de El Escorial, que también sirvió de iglesia y palacio, con un estilo clásico muy españolizado. En este sentido, la arquitectura renacentista se inició con el plateresco, donde la piedra se talla como pieza de orfebrería, y el herreriano, un estilo más austero como el ya mencionado Escorial.

El ocaso del Renacimiento: el manierismo.- Durante 1530 y 1580 aproximadamente, el Renacimiento dio paso al manierismo. Ahora el arte desplazó su interés del tema representado a la manera de representarlo: cada artista introduce su “maniera”.

El manierismo fue un arte aristocrático, elitista y cortesano, frente a la condición burguesa del Renacimiento. Fue eminentemente anti-clásico y anti-burgués. Sus centros fueron las cortes europeas o las ciudades donde se ejercía algún tipo de poder político: Roma, Venecia, Praga, El Escorial o Fontainebleu en Francia. Es un arte más dramático, se olvida ya del equilibrio y la sobriedad renacentistas y es el preludio de una época que se avecina más trágica: las luchas religiosas entre reformistas y contrarreformistas, y el inicio de los imperios absolutistas. Para muchos el manierismo fue el puente entre en Renacimiento y el barroco.

Por todo ello, el manierismo expresa sentimientos vivos, desequilibrios emotivos, afectamientos, expresividades y misticismos exaltados, frente a la serena calma renacentista.

El arte manierista busca impactar en el ánimo del espectador utilizando todos los recursos estilísticos que tiene a la mano: desproporciones, juegos cromáticos, pinceladas vistas o diluidas, juegos de perspectivas, escenografías apabullantes, ambientes tenebrosos, una movilidad imposible, entre otros recursos. Mientras el Renacimiento pretendía siempre hablar “del” y “al” hombre, al manierismo le interesaba cómo impactar al espectador en base a una serie de recursos propios del artista.

Se trata, entonces, de un arte muy elitista, incapaz de ser comprendido por el gran público. Trata temas esotéricos o muy intelectualizados. Busca el capricho, la rareza, el sinsentido, la irrealidad, el efecto, el refinamiento y la exquisitez. En fin, el manierismo representa el ocaso de un esplendoroso siglo XVI que pronosticaba el trágico siglo por venir. Así lo demuestran, por ejemplo, las obras de Tiziano, El Veronés, Tintoretto, El Greco y Giambologna, entre otros.

Humanismo y Renacimiento

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San Lorenzo dando comida a los pobres
(Fra Angelico, Museos del Vaticano)

A partir del siglo XIV, se produjo una crisis del pensamiento medieval y se fue desarrollando una nueva mentalidad que, a través del Humanismo, daría paso al Renacimiento. El término “renacimiento” fue adoptado orgullosamente a finales del siglo XV como expresión de la creencia de ser un “nuevo nacimiento” de la cultura tras mil años de oscuro intermedio: la Edad Media.

Éste fue el auténtico arranque del mundo moderno y que llega hasta nuestros días. Fue un proceso enérgico y muy creativo que tuvo su adecuado marco en las ricas ciudades italianas donde, sin el poder de los monarcas absolutos y con un papel cada vez más secundario de lo religioso, prosperó una economía burguesa y comercial. De esta forma apareció una cultura laica, urbana y, en cierto modo, de “clase media”.

Por ello el Humanismo implica una ruptura, una crítica del pasado inmediato. Es la negación del pasado medieval y la afirmación de algo distinto: ahora era el hombre la cabeza y la clave del Universo por mandato divino. Para ello el Humanismo significó una revalorización de los estudios clásicos que promovieron en la literatura los intelectuales italianos del siglo XIV, y que se fue difundiendo por toda Europa.

Ahora el hombre está sujeto a una nueva perfección, y la vía que se le ofrece para realizarla no es la fusión con Dios (tal como se planteaba en la Edad Media) sino la acción terrena, histórica. De esta forma el trabajo substituye a la penitencia, el progreso a la gracia y la política a la religión.

Como vemos, el pensamiento medieval ponía todas sus esperanzas de perfección en la eternidad, en el goce del Paraíso después del Juicio Final, es decir, no en este mundo. La eternidad era el fin de la historia, el fin de este mundo. Los humanistas se rebelaron contra esto. Ese pensamiento ofendía la esperanza del hombre en construir su perfección aquí en la Tierra con sus conquistas materiales y mentales. También ofendía su fe en la evolución y el progreso.

Los intelectuales modernos pusieron su fe en el futuro. Pero ese futuro está aquí en la Tierra, y el hombre a través de su trabajo, de la política y del progreso de su mente puede construir un mundo mejor. Por eso, el optimismo, la fe por las capacidades del hombre, fue uno de los rasgos más sobresalientes del Humanismo.

Finalmente, cuando los intelectuales europeos concebían la “modernidad”, América aparece en el escenario como una verdadera “aparición inesperada”. Pero América era una realidad que la mente renacentista imaginaba pero no creía. Le costó a los europeos unos años percibir la real y fantástica aparición de nuestro continente. América no sólo daría oro y plata a Europa. También daría una nueva esperanza, la oportunidad de crear una nueva civilización bajo los ideales modernos y cristianos
.

Humanismo y Renacimiento: Repercuciones

El enfrentamiento con los textos clásicos produjo la creación de una metodología de crítica histórica y filológica que, además de marcar el posterior desarrollo de estas disciplinas, constituyó una aportación decisiva en la génesis del pensamiento moderno, tanto por las pautas mentales que de por sí conllevaba ( crítica, conciencia histórica, ruptura con el principio de autoridad y el texto canónico, etc.), como por haber planteado gracias a las nuevas fuentes y a la nueva actitud ante ellas, un marco nuevo para la reflexión filosófica y científica. De hecho, el interés por los clásicos -la vuelta a las fuentes originales del saber- no fue meramente erudito, sino que tendió a servir a un designio práctico de carácter humano cívico. Si en un primer término se pretendía disciplinar el lenguaje y la razón a través de la imitación formal de textos modélicos, pronto la admiración se prolongó de la forma al contenido de esos textos, hasta informar toda la vida intelectual con su extensión a otros campos del saber. El contacto con estas fuentes va desarrollando un criterio vital, una nueva visión del hombre, de la cultura, de los fines de esta y de sus contenidos prioritarios y fundamentales. Ya desde Petrarca, el primer gran representante del movimiento, el Humanismo aparece como una reivindicación y un programa a realizar, en conflicto con los planteamientos tradicionales del medievo. Frente al teocentrismo medieval, los humanistas reclaman para el hombre, ser racional y lingüístico, un puesto central en la Creación como creador él mismo y sujeto de praxis (práctica). A esta dimensión práctica del Humanismo se debe la importancia prioritaria concedida a la educación y al problema de la expresión, que se materializa en una iniciación de todos los elementos implicados en la comunicación. La concepción experimental del lenguaje como servidor de la razón explica la atención prestada a la lengua, tanto latina como vernácula, y a su perfeccionamiento,
La corrección y la elegancia de estilo se convierten en requisitos ineludibles de toda manifestación oral o escrita. Y ello porque el lenguaje es también una herramienta para la creación.
Los designios del humanismo supusieron todo un programa de producción literaria que implicaba la prescripción de modelos y de géneros, la propuesta de temas y tonos, a la vez que brindaba instrumentos gramaticales y retóricos para el análisis de la expresión. A este programa contribuyeron los humanistas italianos con la recuperación de textos clásicos, tanto latinos como griegos, recuperación que muchas veces supone una presentación “actualizada” y viva de los mismos guiada por un criterio práctico.
La misma actitud subyace en la aproximación de los humanistas a los textos sagrados. Se busca restituir el mensaje cristiano en su auténtica pureza con le objeto de lograr una síntesis de los mejores pensamientos humanos en torno a una “filosofía de Cristo” y así facilitar el acercamiento a Dios. El humanismo religioso erasmista (Erasmo de Rótterdam) sirviéndose del método exegético de las humanidades, supuso de hecho un replanteamiento en los términos de la relación del hombre con Dios que, en última instancia, cuestionaba el papel mediador-tutelar de la Iglesia y, llevado a sus últimas consecuencias, conduciría al cisma protestante.
Por otra parte, la insistencia humanista en el hombre como sujeto de praxis, da lugar al desarrollo de las disciplinas que se ocupaban del homo faber, hacedor de un mundo y de su fortuna, que contemplaba la ética como norma para hacerse a sí mismo y la política como instrumento de gestión del Estado, aspecto que encuentra un desarrollo ejemplar en el “humanismo civil” de Coluccio Salutati y sus discípulos. La humanitas, que dignifica al hombre, no se concibe sólo como una cultura obtenida por el ejercicio de la razón a través del lenguaje, sino además como una forma de civilización, una conducta privada y pública que atiende tanto a la perfección individual como al bienestar de la comunidad. El practicismo humanista, que atiende a formar la doble dimensión - humana y cívica- del hombre, implica un intento de articular la cultura y el ideal clásico con las solicitaciones y realidades de su presente histórico.
Los cambios que se sucedieron en esta época se acompañan de cambios sustanciales en todos los dominios: en las artes, en la filosofía, en el pensamiento religioso, en la ciencia y la técnica ( la revolución científica de los siglos XVII y XVIII es indisociable de la cultura humanística, que puso sus bases y condiciones de posibilidad), y, finalmente en la extensión del mundo conocido y su lugar en el cosmos tras la “ revolución copernicana”. En este panorama histórico, el Humanismo aparece como una cultura básicamente integradora que busca armonizar las actitudes intelectuales y vitales del mundo antiguo con las condiciones de un presente en mutación, todo ello enmarcado en las coordenadas culturales de la Iglesia y del pensamiento cristiano, síntesis a menudo problemática y, en último término, imposible, pues si por un lado actúa como catalizador de las mutaciones históricas, a la vez es agente de las mismas.

Humanismo y Renacimiento: Principales Humanistas

Entre los principales humanistas italianos se encuentran Petrarca y sus seguidores como Coluccio Salutati (1331-1406), Lorenzo Valla, León Battista Alberti, Giovanni Pico Della Mirándola, Leonardo Da Vinci y en el segundo periodo: Maquiavelo, Cellini, Aretino, Ruzzante, Tasso, Giordano Bruno, Flavio Biondo (1392-1463), Marsilio Ficino (1433-99) y Lorenzo Bruni (1347-1444).
Humanistas españoles son , entre otros, Elio Antonio de Nebrija (1442-1522), Juan Luis Vives, Francisco Sánchez de Brozas (1523-1601), Benito Arias Montano (1527-98), Alfonso de Valdés (1490-1532) o Pero Mexía (1497-1551). Del humanismo portugués cabe destacar a Joâo Barros (1496-1570) y Antonio Ferreira (1528-69).
Uno de los humanistas Europeos más importantes fue el holandés Erasmo de Rótterdam (1467-1536). También tuvo trascendencia en el humanismo europeo el inglés Tomás Moro (1478-1535).
Otros humanistas de renombre son el francés Guiullaume Budé (1468-1540) y el alemán Johannes Reuchlin (1455-1522).
Como conclusión se podría añadir que el Humanismo, programa teórico y praxis de los cultivadores de los studia humanitatis que se manifiesta como modelo y núcleo de las innovaciones renacentistas y, como movimiento cultural que concibe una idea del mundo centrada en el hombre, puede considerarse como el origen del pensamiento moderno.

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Humanismo y Renacimiento: Los Studia Humanitatis

Hay que señalar que la voz humanismo es de acuñación relativamente reciente. Forjada en 1808 por el educador alemán F. J. Niethammer, surge en principio en su aceptación pedagógica para designar a los estudios lingüísticos, por oposición a los científicos y técnicos. Esta acepción ofrece paralelismos con el término studia humanitatis que desde autores latinos como Aulo Gelio y Cicerón se aplicaba a la formación articulada entorno a cinco disciplinas del lenguaje: gramática, poética, retórica, historia y filosofía moral.
En relación con la reorientación pedagógica y cultural de la época surge en el Cuatrocento el término humanista como denominación del profesional - maestro y erudito - de los studia humanitatis. En 1859 el término humanismo se usa en historiografía literaria para caracterizar culturalmente el periodo protagonizado por los humanistas, por sus ideas profesionales, sus intereses intelectuales y sus producciones literarias, que abren camino a la Modernidad. Se trataba, en esencia, de un amplio programa educativo que tenia por objetivo el cultivo de las facultades del hombre a través de los studia humanitatis, centrado en el estudio de los textos clásicos. Se contempló no sólo como la exhumación de una civilización ejemplar, sino también como el alumbramiento de un mundo capaz de competir con ella. La reivindicación de un enfoque lingüístico y literario de la educación guarda íntima relación con el concepto latino de humanitas, cualidad que para los antiguos media la superioridad del hombre con las restantes criaturas y que residía en la ratio, la razón, cuyo instrumento esencial es el lenguaje: a través de la palabra, de las letras, el hombre puede adquirir y expresar todo saber. Humanistas como Poliziano, Lorenzo Valla, o Nebrija exaltan el ars grammática como núcleo de la actividad intelectual.
Frente al esoterísmo escolástico, los humanistas predican que las artes del lenguaje, adquiridas mediante la lectura, el comentario exhaustivo y la imitación de los grandes autores - especialmente poetas historiadores y moralistas-, deben ser llave de todo conocimiento. La filología, apuntalad en un agudo sentido de la historia, se erige así en una vía para el análisis de la realidad. Los studia humanitatis, combinación peculiar y única de intereses intelectuales, dejaron su señal sobre todo el periodo fuera incluso de los estudios humanistas: todas las artes y las ciencias resultaron influenciadas por esta nueva corriente.

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Humanismo y Renacimiento: Caracteristicas de Humanismo

PRINCIPALES CARACTERISTICAS DEL PENSAMIENTO HUMANISTA
  * El Humanismo propugnaba, frente al canon eclesiástico en prosa, que imitaba el pobre latín tardío de los Santos Padres y el simple vocabulario y sintaxis de los textos bíblicos traducidos, los studia humanitatis, una formación íntegra del hombre en todos los aspectos fundada en las fuentes clásicas grecolatinas, muchas de ellas entonces buscadas en las bibliotecas monásticas y descubiertas entonces en los monasterios de todo el continente europeo.
  * La segunda y local tarea fue buscar restos materiales de la Antigúedad Clásica en el segundo tercio del siglo XV,en lugares con ricos yacimientos, y estudiarlos con los rudimentos de la metodología de la Arquelogía, para conocer mejor la escultura y arquitectura




Humanismo y Renacimiento: Origen de Humanismo

ORIGEN DEL HUMANISMO.
El origen del humanismo   se sitúa en el siglo XIV en la península Itálica,especialmente en Florencia, Roma y Venecia) en personalidades como Dante Alighieri, Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio.
El humanismo es un movimiento intelectual filológico, filosófico y cultural europeo estrechamente ligado al renacimiento.
Buscan la antigüedad clásica y retoma el antiguo humanismo griego del siglo de oro y mantiene su hegemonía en buena parte de europa hasta fines del siglo XVI. Cuando se fue transformando y diversificando a merced de los cambios espirituales provocados por la evolución social e ideologica de europa, fundamentalmente al coludir con los principios propugnados por las reformas, tuterana, calvinista, etc,etc.
La contrarreforma católica la ilustración y la revolución francesa del siglo XVIII. El movimiento fundamentalmente ideologico tuvo asi mismo una estética impresa paralela, plasmada, en un nuevo tipo de letra, la redonda conocida como letra humanística, imitada de la letra uncial latina antigua.

Humanismo y Renacimiento: Definicion de Humanismo

El Humanismo es el movimiento intelectual que se extendió por Europa a partir del siglo XV. Viene de la palabra latina homo (hombre). La nueva forma de pensar confíaba en el ser humano, en su razón y en su capacidad para cultivar todas las ramas de la sabiduría.

Si en la Edad Media los ideales de perfección fueron el guerrero o el monje, ahora será el cortesano, el caballero renacentista; sabedor de las lenguas clásicas, griego y latín, de la poesía y de la historia; capaz de escribir en prosa y en verso; conocedor y practicante de la música, el dibujo y la pintura; hábil en el manejo del caballo, en torneos, competiciones y juegos; además, gentil y galante. La dama debía ser honesta, tener conocimientos de las letras, de pintura y de música, y saber danzar, para alegrar las fiestas cortesanas.

Como ves, lo que se pretendía era un formación integral, esto es, saber de todo; tal vez lo contrario que ahora, que se tiende más a la especialización, a saber mucho de una materia, aunque se desconozca lo elemental de otras muchas. Claro está, eso era el ideal. La realidad luego sería otra. Lo cierto es que algunos personajes de la época sí que se aproximaron.

Los humanistas se reunían para cambiar impresiones y experiencias. Lo hacían en la corte, en los palacios de los mecenas, sus protectores, o en academias. Escribían sus obras en la lengua de su país y no en latín, que era la lengua culta de la época anterior, un gesto más de romper con lo medieval; por ello, cobraron gran importancia las literaturas nacionales.

Solían viajar mucho a otros países, para entrevistarse con sus colegas y estar al corriente de sus actividades. Las ciudades donde más se desarrolló el Humanismo fueron: Florencia, Venecia, Bolonia y Padua (en Italia); París (Francia); Oxford (Inglaterra); Alcalá de Henares y Salamanca (España).

En La escuela de Atenas Rafael hace un elogio de los sabios, científicos y filósofos griegos, modelos para imitar.
Bibliografia: http://centros1.pntic.mec.es/~devallea/isabel/css/humanismo.htm