lunes, 28 de mayo de 2012

Humanismo y Renacimiento: Los Studia Humanitatis

Hay que señalar que la voz humanismo es de acuñación relativamente reciente. Forjada en 1808 por el educador alemán F. J. Niethammer, surge en principio en su aceptación pedagógica para designar a los estudios lingüísticos, por oposición a los científicos y técnicos. Esta acepción ofrece paralelismos con el término studia humanitatis que desde autores latinos como Aulo Gelio y Cicerón se aplicaba a la formación articulada entorno a cinco disciplinas del lenguaje: gramática, poética, retórica, historia y filosofía moral.
En relación con la reorientación pedagógica y cultural de la época surge en el Cuatrocento el término humanista como denominación del profesional - maestro y erudito - de los studia humanitatis. En 1859 el término humanismo se usa en historiografía literaria para caracterizar culturalmente el periodo protagonizado por los humanistas, por sus ideas profesionales, sus intereses intelectuales y sus producciones literarias, que abren camino a la Modernidad. Se trataba, en esencia, de un amplio programa educativo que tenia por objetivo el cultivo de las facultades del hombre a través de los studia humanitatis, centrado en el estudio de los textos clásicos. Se contempló no sólo como la exhumación de una civilización ejemplar, sino también como el alumbramiento de un mundo capaz de competir con ella. La reivindicación de un enfoque lingüístico y literario de la educación guarda íntima relación con el concepto latino de humanitas, cualidad que para los antiguos media la superioridad del hombre con las restantes criaturas y que residía en la ratio, la razón, cuyo instrumento esencial es el lenguaje: a través de la palabra, de las letras, el hombre puede adquirir y expresar todo saber. Humanistas como Poliziano, Lorenzo Valla, o Nebrija exaltan el ars grammática como núcleo de la actividad intelectual.
Frente al esoterísmo escolástico, los humanistas predican que las artes del lenguaje, adquiridas mediante la lectura, el comentario exhaustivo y la imitación de los grandes autores - especialmente poetas historiadores y moralistas-, deben ser llave de todo conocimiento. La filología, apuntalad en un agudo sentido de la historia, se erige así en una vía para el análisis de la realidad. Los studia humanitatis, combinación peculiar y única de intereses intelectuales, dejaron su señal sobre todo el periodo fuera incluso de los estudios humanistas: todas las artes y las ciencias resultaron influenciadas por esta nueva corriente.

http://html.rincondelvago.com/humanismo_1.html

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